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miércoles, 28 de marzo de 2012

Daniel Zamudio fue uno solo y tod@s somos él

Daniel Zamudio (1988-2012)
     La tarde del martes 27 de marzo ya nunca sería la misma para el consciente colectivo de nuestra patria chilena. Una inocente persona dio paso a otra vida apenas faltaban quince minutos para las ocho de la tarde. La causa: Una muerte cerebral acompañado de unas serias fracturas y heridas de gravedad propinadas por un grupo de neonazis en la ciudad de Santiago de Chile. 

     El personaje que falleció y permaneció en estado grave por días era el joven Daniel Zamudio de 24 años, un joven cuya tendencia de sexualidad no dejaba de ser una persona de bien, afectuoso con la familia, super cercano con su madre y un gran soñador y creyente más allá de la religión de los sueños. Daniel era una persona más y demostraba ser valioso a pesar de su condición.

     Zamudio jamás imaginó que el carrete lo iba a llevar a un viaje sin retorno, puesto que de entre tantas personas que lo pasan bien, hay algunos que disfrutan del buen pasar con el odio hacia los otros y los neonazis ya sabían en dónde trabajaba, quién era y hasta con quiénes iban cerca. Acto seguido y al termino del carrete, la pandilla golpea al joven, destruyen la pierna y dibujan svasticas (el símbolo nazi) en la espalda y en el pecho como una brutal y estupida forma de querer transformar o eliminar los sueños y anhelos de Daniel.

Muestras de cariño para Zamudio fuera de la Posta Central
    Luego de la violencia propinada, Daniel combate entre la vida y la muerte en la Posta Central de Santiago. Al dar a conocer este hecho violento en los medios, poco a poco tanto chilenos como latinoamericanos nos levantamos de la ficción conservadora y vamos aprendiendo a poner en el lugar de un joven homosexual que a pesar de su orientación sexual, tenía sueños como nosotros, tenía pensamientos como nosotros, era alegre y sociable como nosotros y como no, amaba la sociedad como las muy pocas personas que existan bajo esa cualidad.

      La política no quedó de brazos cruzados, la farándula tampoco; y la ciudadanía, menos. La muerte dio punto final a la existencia al muchacho. Más pena y rabia nos está sintiendo ahora como sociedad solo porque esas personas no midieron las consecuencias, solo porque los neonazis y su idea de ser superiores frente a un mapuche, un peruano, un discapacitado o un homosexual les atrae cuando en realidad los mismos autores del delito no tienen superioridad alguna. Los neonazis no entienden que son chilenos y que no tienen la potestad de pasarse por encima la diversidad y la democracia imperante con las armas y la violencia.

       Se espera que la iglesia sea católica como evangélica sean capaces de enseñar a amar a alguien tal como es y a no meter o convertirse en la doctrina neonazi, que sepan enseñar tal como lo hizo Jesucristo de tolerar el uno con el otro. Que la política de todos los colores y de una vez por todas pueda aprobar la moción para que la discriminación hacia las etnias, hacia los inmigrantes o las minorías no existan. Y que la ciudadanía en general, sin importar el nivel social o la cultura que tengan, hayan quedado en la cabeza que este tipo de experiencia, como lo ocurrido con el asesinato a Zamudio, sea como una lección importante para entender que nuestro país debe tener actitud de inclusión si es que queremos entrar pronto al desarrollo y llegar a ser en un país justo.

           Daniel Zamudio fue uno solo, aquel que fue crucificado en manos de unos pseudoseguidores de la doctrina de Hitler, aquel que combatió codo a codo en el hospital para salir adelante, y aquel que tocó los corazones a todo un país en estos últimos días y nos hizo ver que estamos muy lejos de llegar a ser una sociedad tolerante. Todos somos como él, porque el día de mañana nos puede afectar a uno de nosotros. Se esperará que el neonazismo y los autores materiales del delito sufran las penas del infierno sin perdón ni olvido. Vayan mis condolencias para el papá, la mamá y la familia de Daniel, esperando al igual que ellos y todos nosotros, que Dios le ayude y acampe en el descanso eterno y que se haga justicia para que la violencia racista u homofóbica no vuelva a ser una tremenda tragedia colectiva en la memoria chilena y nunca vuelva a ser cometida. Daniel Zamudio somos tod@s.

             NOTA: Para que no hayan más dolores como la de Daniel y para que la discriminación en todos sus envases se borren del mapa, los y las invito a asistir a la marcha para exigir justicia a Daniel Zamudio para este viernes 30 de marzo a las 19 horas (7 de la tarde) desde la Plaza Perú culminando en Plaza de los Tribunales de Concepción con una velatón. Están tod@s invitados a manifestar ¡Imposible no asistir!


    

domingo, 11 de septiembre de 2011

Carta abierta a un pastor


Pr. Hector Muñoz Uribe
Ministerio Aguilas Chile
Presente.

Estimado pastor:

 Junto con saludar, escribo en esta carta para primero que nada felicitar como ciudadano de Chile y creyente cristiano evangélico de nacimiento su presencia en lo que se ha transformado en tradición nacional y para el gran pueblo de 3 millones de creyentes: El Te Deum en la Catedral Evangélica de Santiago.

 Pero por el otro lado, quisiera como joven estudiante universitario y con el permiso de Dios altísimo criticar de forma constructiva la actitud que ha tenido usted y los demás que conforman el consejo: Primero ¿Cómo pueden decir que no son homofóbicos si en realidad lo son? Cuando hice un mensaje de apoyo y argumentando que Dios los quería a todos por igual en apoyo a los homosexuales muchos del foro también cristianos evangélicos me trataron de confundido y otros términos duros e irreproducibles, pero mantuve firme en mi postura. Permíteme decirlo que como creyente cristiano que es Dios y solo Dios el que cambia a la persona y no es el hombre y menos el pastor frente a este tema.

 Algún pastor mencionó que no estarían dispuestos a cambiar la orientación a un pedófilo. Una aclaración sobre el proyecto de ley de matrimonio homosexual: Lo que están reclamando la minoría homosexual es que tengan los mismos derechos que existen para un matrimonio común. Me explico, en las leyes del código civil se considera requisito para un matrimonio heterosexual que ambos contrayentes tengan arriba de los 18 años. Los homosexuales exigen lo mismo y otra cosa si el día de mañana se aprueba esa ley, cualquier intento de abuso a un niño menor de edad de parte de un “Esteban” (lo puse al igual que el villano de cierta teleserie) moral y legalmente no sería considerado amor ni sentimiento homosexual sino que seguiría siendo pedofilia al igual que un heterosexual. Ese es el punto.

 Yo no lo hago con la intención de que sea uno de ellos. Yo les quiero decir que soy heterosexual, amo a una bella joven que es amiga mía y Dios lo sabe muy bien y está de acuerdo con y quiere tener en un futuro no muy lejano una familia, pero que igual creo que debe de haber diversidad y a aceptar y convivirla como tal a una minoría al igual que se acepta una discapacidad, una etnia o una idiosincrasia. O acaso les tengo que preguntar con indignación ¿Dónde están los pastores evangélicos que piden a su pueblo para que Piñera no apruebe el lucro en la educación? ¿Dónde están los pastores evangélicos que piden a su pueblo para que Piñera no deje que manos extranjeras y menos privadas chilenas violen sexualmente la Patagonia, el desierto o Isla Riesco, siendo estos bellos paisajes lo que día a día Dios ha creado con tanto amor para todos? ¿Dónde están los pastores evangélicos que piden a su pueblo para que nuestros hermanos y hermanas mapuches que luchan por lo que pertenecen no sufran con dolor la represión y maldad de unos pocos que nos abusan de nuestra confianza? O ¿Dónde están los pastores evangélicos que piden a su pueblo que los extranjeros no roben el cobre y que les tienen que dar un poco más de respeto pagando impuestos para que haya educación y servicios básicos gratis, mejor salud, mejor calidad de vida o mas y mejores iglesias cristianas? Eso hermano, si que es pedofilia hacia el pueblo chileno y al pueblo evangélico y eso es lo que deberían de aborrecer. Yo les quiero decir como un evangélico bien protestante –porque critico todo esto y lucho por lo que todo Chile realmente necesita- que ustedes, que han avanzado muchísimo después de tantas piedras que han pasado por el camino y ahora me siento bien que ustedes han llegado a donde Dios quiso que estuvieran. Pero hoy me doy cuenta que ustedes se arreglaron los bigotes frente a Chile fijaron en algunas cosas pero se olvidaron de otras cosas frente a Piñera. Por eso, cuando yo te apoyaba en tu candidatura a concejal en las últimas municipales del 2008 al igual que un candidato a alcalde, ambos sin militancia política alguna, la gente de Concepción y San Pedro de la Paz se percataron antes de escogerlos que ustedes se fijaron en pocas cosas y se arreglaron los bigotes en otra. Una advertencia les digo: Piñera no merece sus lágrimas, gritos, aleluyas, sus amen y oraciones como ustedes suelen acostumbrar y hacerlo bien y de corazón como iglesia evangélica, porque la verdad de las cosas ven a un creyente por fuera, pero por detrás es el mismo diablo en persona y quiere dañar a ustedes, a los estudiantes, a las criaturas creadas por Dios en la Patagonia, a todo Chile y en temas que de verdad interesan a la mayoría y ustedes no se dan cuenta de ello. Si ustedes me hubieran invitado a orar en ese gran púlpito para ese Te Deum, sería como el primer evangélico que diría todas estas cosas en frente de Piñera, en frente de ustedes y de todo Chile y el mundo y de Dios.

 Hermano, esto no es una amenaza, esto es una metanoia, esto es critica constructiva  y creo que he dejado mucho que pensar a usted y a los demás pastores. Y no olviden tres cosas que Cristo dijo una vez “No os turbéis, porque es necesario que estas cosas acontezcan” y que debemos amarnos los unos a los otros tal como él y nuestro padre celestial nos amó porque ellos jamás se olvidarán de nadie y nos querrá a todos por igual. Solo les pido que piensen bien mis dichos y de verdad piensen en los otros temas no importando el color político que tengan sino que pensando por el bien común de Chile.

 Dejo abierta mi tribuna. Que Dios te bendiga, te fortalezca y te ayuda a mover las montañas de su actitud por un cambio real que se necesita a Chile frente a un hijo de Dios presidente con mente y corazón de empresario.

 Se despide atentamente,
Javier Romero Tapia
Estudiante de Periodismo
Universidad de Concepción
Creyente Evangélico y de que “Otro Chile es posible” 

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