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jueves, 22 de marzo de 2012

Aysén aún no se deja vencer

Ya es un gran discípulo de la nueva forma de manifestar y presionar frente a una incompetente nueva forma de gobernar. A pesar de los enredos, los constantes quiebres de diálogo, las amenazas del gobierno por invocar la ley maldita de “Seguridad Interior del Estado”, entre otros detalles, los pobladores de la región de Aysén han logrado experimentar la fórmula perfecta de reclamar los problemas que aquejan como sociedad mancomunada. 

Intransigencia, ley terrorista, desabastecimiento, cámara de comercio, problema, lucha, protesta, combustible e Iván Fuentes son conceptos que inundan en la cabeza colectiva por cada vez que vemos, escuchamos o leemos una noticia acerca de este proceso que lleva de corrido por más de un mes. Y tal como menciona una publicación mural libertaria, el problema radica por el notable abandono generado por el egoísmo del centralismo, cuyo fin único ha sido en vez de dar autonomía a las regiones o repartir en forma justa acordando a la situación de cada región la posibilidad de un Chile conectado y unido se frustra con el solo hecho de que la administración santiaguina es la que predomina en la toma de decisiones nacionales. 

 Lo hecho con Magallanes a principios del 2011 y lo marchado o protestado por las demanadas por una educación en ese mismo año jamás se han olvidado cuando un pueblo apartado marcó el presente año con un basta en el más puro estilo patagón: no tan solo se revindica para que se baje el costo de la vida y el impuesto al combustible, sino que se pide para que la zona austral pueda desarrollar, pero que a la vez esa misma zona se conviva con una noble y loable consigna ¡Patagonia Libre! 

 Esto no quiere decir que con esta batalla cuya mitad se vive en el dialogo y la presión y la otra en dolor y represión policial se deja de lado las demandas financieras, de desarrollo y en buena medida éticas para el área de la salud; que tanto el milenario cobre y el apetecible litio no sigan siendo mordido por los privados y sigan siendo nuestros, o que la educación no sea un factor vital si queremos que nuestro país se desarrolle, sea inteligente pero a la vez justo. Con Aysén se está demostrando una vez más que la gente ya no quiere nada de neoliberalismo, quiere otra nueva forma de vida: una forma ciudadana, participativa, social, popular, etc. Y de que para este gran cambio chileno surja, es necesario que la gente de regiones, provincias y pueblos se manifieste en cualquiera de sus envases resistentes y anti-codiciosos. 

 Desde la televisión “chabacana” en donde un sincero animador de La Red encara con impotencia al pececillo presidencial respaldando el derecho a cambiar manifestando y luchando en paz, hasta en las notables marchas con que demuestran los vecinos como en mi natal Concepción, de las cuales no importando si vayan 10, 500 o mil personas; cada día el sentir popular para con este pueblo joven de 90 mil habitantes se transforme el problema de ellos en nuestro problema. No seamos vanidosos diciendo que somos superiores que ellos: el costo de la vida es igual de alto, los colectivos –según encuesta periodística- de acá tienen la tarifa más alta de Chile y abunda la cesantía para aquellos cuya verdadera vocación ha sido la pesca por causa de la expropiación privada de la cuota. En fin, los ayseninos no se rinden ni siquiera con cuanto hombre verde quiera amenazar con decaer sus demandas legítimas. Ellos nos demuestran, tal como dijo una profesora de la carrera de Periodismo en mi universidad, a que seamos realmente capaces de mirar a Chile desde nuestras regiones, y no desde Santiago, y mucho menos desde un mandato déspota del Palacio de la Moneda. Aysén no se deja vencer, y lo seguirá haciendo.

martes, 21 de febrero de 2012

¡Ay!Sén Resiste (La odisea según Aysén)

Puerto Aysén protesta (Fuente @MarioRnesto)
   Primero pasa con las represas y ahora esto, el abandono del deber del gobierno central de una región extrema como lo es la undécima región del General Carlos Ibañez del Campo, alías Región de Aysén. La región es el hermano menor de Chile en distintos aspectos: uno por ser la última región en crearse y en ser descubierta de la historia de Chile, partiendo a fines del siglo XIX con el pueblo de Melinka; el segundo aspecto tiene que ver con la población regional más pequeña que posee nuestro país. En esa región casi habitan unas 90 mil personas siendo Cohayque, ciudad fundada en 1929, la capital con alrededor de 40 mil habitantes.

   Esta región posee el índice más alto de crecimiento y progreso, pero lamentablemente cuenta con el costo mas alto de la vida en el sur: el precio del combustible bordea al colapso de los 900 pesos el litro y hasta una sandía calada vale por dos comparado con el valor en la zona centro sur. La salud no se encuentra al nivel del hospital regional de Concepción, puesto que falta algunas piezas que completar con la demanda de los enfermos. La comunicación no da abasto con el desarrollo y la globalización, y gran parte de la carretera austral sigue en deuda con el asfalto y la forma de unir el Chile "literalmente" de Arica a Puerto Williams.

    Esto produce la sensación de abandono y menosprecio frente al país que a los mismos pobladores ya se encuentran cansados de la ignorancia con que se tenga el gobierno central hoy en día. Los ayseninos se disfrazaron de ovejas con rabia para protestar y exigir las demandas con que ellos anhelan. No importando los turistas y respetando el uno para con el otro aysenino o coyhaiquino, se han hecho notar en cada marcha o forma de presión tales como bloqueo de caminos o paralisis de servicio alguno.

      Desde el simple obrero hasta en las notables agallas con que tenía la alcaldesa de Puerto Aysén, la región de los 90 mil habitantes ha sabido seguir los pasos dados por su hermana y vecina región de Magallanes, quienes en febrero pasado, paralizó toda la ciudad para protesta en contra del alza en el precio de los combustibles de petroleo, fuente principal de ingresos para esa zona. La presión en medio de los balazos y de la represión policial han servido para que la región llame la atención del presidente de la república, enviándo a algunos de sus ministros a dialogar. 
    
    En salud dio resultado con la charla, pero como el mismo Piñera suele decir y quiero añadir con interrogativa ¿Falta mucho camino por recorrer? Mientras la bencina distribuye a la gente a duras penas, la locura en algunos saquea en algún que otro negocio y todo va más lento que computador de madera. Aysén tiene la verdadera esperanza popular (no como la de la UDI, hablo de algo más real sin partido) de que esta tierra creada por sus ancestros entre colonos y obreros ganaderos y ovejeros en el siglo pasado puedan estar con altura de miras y llegue a ser una región pequeño, pero firme como las demás regiones. Resistan ayseninos queridos que otro Chile es posible con una región de Aysén mejor.
 

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