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miércoles, 6 de marzo de 2013

Chávez

Cuando me encontraba fuera de Concepción y en plena tarde de descanso, empezaba a realizar un zapping de canales y me encuentro con la noticia de que el vicepresidente de Venezuela, Nicolás Maduro anunciara luego de 50 minutos de enérgico discurso político, que Hugo Chávez, el presidente de la república bolivariana se encontraba en tratamiento con una afección severa. Quién no pudiese imaginar que horas después, de un delicado status llegara a traer a la muerte de una persona talvez querido como odiado por muchos fue derrotado por un cancer pulmonar que le afectaba su estado físico.

Cómo no olvidar a ese personaje que ha vuelto a Venezuela a soplar vientos nuevos de esperanza para la América latina, esos vientos que fueron inspirados por un gran ancestro de su patria como lo fue Simón Bolivar, un hombre que quería al igual que él ver a la América libre de las cadenas opresoras desde afuera. Una América en la cual el hombre y la mujer no le falten la educación, la salud y los servicios básicos dejando siempre en varias como ejemplo de gratuidad para nuestro país y de accesibilidad principalmente hacia los sectores populares e históricamente marginados de la antigua democracia.

Cómo dejar de olvidar, esa retórica única (en el sentido de su huella que marcó) y capáz de sacar ronchas a cualquiera que solía criticar su sistema de democracia revolucionaria, tales son los ejemplos como el dejar a George Bush como Mr. Danger (Don Peligro) por el hecho de cuestionar a Chávez de mantener relaciones con Medio Oriente o el innolvidable desquite de corona al Rey de España ocurrido una vez en el 2008 en Santiago de Chile. Hugo Chávez, se asemejaba a una avispa: ponía el aguijón de la verdad a quien lo quería matar.

Pero claramente como toda locura lleva consecuencias, de entre ellas estaba la ambición norteaméricana y extranjera de desestabilizar la idea tan hermosa de un "socialismo del siglo XXI", un socialismo no igual al que se vivió en Cuba o en la Unión Soviética (hoy Rusia) sino en una donde se adecúen elementos de justicia, igualdad, fraternidad (varias de ellas relacionadas con el cristianismo) y todas las cosas buenas y  que tiene la izquierda, el socialismo y el comunismo puede entregar en estos días a la gente en general.

También todas las críticas, rumores e intentos de desestabilizar al país para echar culpas a Chávez se convirtieron junto al cáncer con el que sufría hace tiempo en el crucifijo que lo llevó al final de este viaje de su vida. Podrá estar dividido el mundo, algunos sectores faltarán el respeto al luto y a todo lo que se hizo este personaje, pero independiente de todo ello hoy Hugo Chávez murió feliz y batalló al igual que su mentor histórico Salvador Allende a no darse por vencido nunca y a creer siempre en una Venezuela y una América Latina más justa para un destino de una hermandad sin fronteras como lo quiso siempre en vida el libertador de América Hispana Simón Bolivar. No cabe duda que la gente podrá seguir su ejemplo y su coraje. Hasta siempre Chávez, gracias.-

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Hacia Raquel y Sergio, con cariño...

Empieza esta reflexión con una situación bien particular: En medio de un momento de la noche, la cual daba a pensar mi destino como futuro periodista y mi forma de pensar, que como sucede en estos tiempos modernos, es bien recibido por algunas personas, y poco o mal entendido por otros. Entre esa sensación de confusión hacia mi forma de ser, presto entremedio oído a una repentina información que entregaban en la tele cuando eran pasadas la una de la mañana: Me enteraba que la gran periodista y quien fue premio nacional de periodismo en 1991, Raquel Correa había muerto hace rato entonces.

Cómo recordar a esta señora quien junto a otras colegas más derribaron prejuicios en un oficio que años atrás era predominada en sus labores por hombres. A Raquel le tocó vivir el miedo como a todos y todas sus colegas en aquellos años oscuros en las páginas de nuestra historia. Pero ella misma aprendió con sus propios medios las herramientas necesarias para que la capacidad de reportear y entrevistar pueda ser una aguja respetuosa, quiero decir, ser una periodista respetuosa con la gente, pero siempre atrevida a la hora de formular preguntas. Esa era la astucia que debió correr riesgos en muchas veces.


Era mañana del 11 de septiembre y se conmemoraba un año más del archiconocido golpe de estado, y una periodista que buscaba la verdad con el profundo respeto digno de una señorita se ha desaparecido de la tierra, y en medio de una conversación que hacía con compañeras de mi carrera, una de ellas recordaba lo difícil que era ser una entrevistadora como Raquel en preguntar a puertas cerrada a Pinochet, o recordar también por otros hechos históricos como cuando en 1988 diera paso para que un enérgico Ricardo Lagos apuntara el dedo al mismo Pinochet y mencionar con argumentos que no podía seguir más en el poder o la entrevista realizada en el 2000 en donde Agustín Edwards, director de El Mercurio diera polémicas declaraciones hacia los familiares de detenidos desaparecidos. La trayectoria de Raquel Correa fue arriesgada, pero muy digna de ser una persona valiente.

Llega el mediodía, y me entero por un amigo de Facebook un mensaje en el que demostraba tristeza por la muerte de Sergio "Sapito" Livingstone. En un principio, pensé que era una broma más, pero horas después al caminar por otros lados me doy cuenta por las conversaciones de la gente que sí era cierto. Ya se ha ido un gran fundador de TVN, quien pese a también vivir tiempos dificiles como a Raquel, sus comentarios deportivos eran muy seguidos por millones de personas a lo largo y ancho de nuestro país por la cercanía y la constructividad que poseía. Siempre era alegre, mostraba momentos graciosos en el desaparecido programa Zoom Deportivo con su partner, Pedro Carcuro y siempre daba un sentido social y enfoque positivo en el amar como seres humanos que testificaba San Alberto Hurtado y la necesidad de la mejora en la educación. Un querido ex futbolista -uno de los mejores en la historia sudamericana- y amante y hombre de opinión del deporte se nos fue a sus avanzados y valiosos 92 años de edad.

Al ver cómo nos dejan dos grandes comunicadores me hace pensar en que hoy nuestra forma de expresar se ha desmedido o se está viviendo en graves aprietos. Pero ellos han demostrado una forma correcta de creer en lo que parecemos necesario, pero siempre actuando con delicadeza y amor. Ellos eran del club de los muy pocos, pero de esos pocos y buenos sujetos de la comunicación que ha existido en nuestro consciente colectivo. Por un lado lamento y lamentamos sus pérdidas; pero en el otro lado nos alegramos del hecho de haberlo tenido en nuestras vidas. Son grandes ejemplos a tomarlos en cuenta si queremos tener de nuevo un buen periodismo y una buena comunicación. Frente a una hoja de papel de diario, un parlante de radio o una pantalla de televisión han marcado huella en nuestra sociedad y siempre estarán con nosotros en nuestros corazones. Con cariño, hasta siempre Raquel y Sergio, jamás lo olvidaremos.

Javier Romero T.


miércoles, 28 de marzo de 2012

Daniel Zamudio fue uno solo y tod@s somos él

Daniel Zamudio (1988-2012)
     La tarde del martes 27 de marzo ya nunca sería la misma para el consciente colectivo de nuestra patria chilena. Una inocente persona dio paso a otra vida apenas faltaban quince minutos para las ocho de la tarde. La causa: Una muerte cerebral acompañado de unas serias fracturas y heridas de gravedad propinadas por un grupo de neonazis en la ciudad de Santiago de Chile. 

     El personaje que falleció y permaneció en estado grave por días era el joven Daniel Zamudio de 24 años, un joven cuya tendencia de sexualidad no dejaba de ser una persona de bien, afectuoso con la familia, super cercano con su madre y un gran soñador y creyente más allá de la religión de los sueños. Daniel era una persona más y demostraba ser valioso a pesar de su condición.

     Zamudio jamás imaginó que el carrete lo iba a llevar a un viaje sin retorno, puesto que de entre tantas personas que lo pasan bien, hay algunos que disfrutan del buen pasar con el odio hacia los otros y los neonazis ya sabían en dónde trabajaba, quién era y hasta con quiénes iban cerca. Acto seguido y al termino del carrete, la pandilla golpea al joven, destruyen la pierna y dibujan svasticas (el símbolo nazi) en la espalda y en el pecho como una brutal y estupida forma de querer transformar o eliminar los sueños y anhelos de Daniel.

Muestras de cariño para Zamudio fuera de la Posta Central
    Luego de la violencia propinada, Daniel combate entre la vida y la muerte en la Posta Central de Santiago. Al dar a conocer este hecho violento en los medios, poco a poco tanto chilenos como latinoamericanos nos levantamos de la ficción conservadora y vamos aprendiendo a poner en el lugar de un joven homosexual que a pesar de su orientación sexual, tenía sueños como nosotros, tenía pensamientos como nosotros, era alegre y sociable como nosotros y como no, amaba la sociedad como las muy pocas personas que existan bajo esa cualidad.

      La política no quedó de brazos cruzados, la farándula tampoco; y la ciudadanía, menos. La muerte dio punto final a la existencia al muchacho. Más pena y rabia nos está sintiendo ahora como sociedad solo porque esas personas no midieron las consecuencias, solo porque los neonazis y su idea de ser superiores frente a un mapuche, un peruano, un discapacitado o un homosexual les atrae cuando en realidad los mismos autores del delito no tienen superioridad alguna. Los neonazis no entienden que son chilenos y que no tienen la potestad de pasarse por encima la diversidad y la democracia imperante con las armas y la violencia.

       Se espera que la iglesia sea católica como evangélica sean capaces de enseñar a amar a alguien tal como es y a no meter o convertirse en la doctrina neonazi, que sepan enseñar tal como lo hizo Jesucristo de tolerar el uno con el otro. Que la política de todos los colores y de una vez por todas pueda aprobar la moción para que la discriminación hacia las etnias, hacia los inmigrantes o las minorías no existan. Y que la ciudadanía en general, sin importar el nivel social o la cultura que tengan, hayan quedado en la cabeza que este tipo de experiencia, como lo ocurrido con el asesinato a Zamudio, sea como una lección importante para entender que nuestro país debe tener actitud de inclusión si es que queremos entrar pronto al desarrollo y llegar a ser en un país justo.

           Daniel Zamudio fue uno solo, aquel que fue crucificado en manos de unos pseudoseguidores de la doctrina de Hitler, aquel que combatió codo a codo en el hospital para salir adelante, y aquel que tocó los corazones a todo un país en estos últimos días y nos hizo ver que estamos muy lejos de llegar a ser una sociedad tolerante. Todos somos como él, porque el día de mañana nos puede afectar a uno de nosotros. Se esperará que el neonazismo y los autores materiales del delito sufran las penas del infierno sin perdón ni olvido. Vayan mis condolencias para el papá, la mamá y la familia de Daniel, esperando al igual que ellos y todos nosotros, que Dios le ayude y acampe en el descanso eterno y que se haga justicia para que la violencia racista u homofóbica no vuelva a ser una tremenda tragedia colectiva en la memoria chilena y nunca vuelva a ser cometida. Daniel Zamudio somos tod@s.

             NOTA: Para que no hayan más dolores como la de Daniel y para que la discriminación en todos sus envases se borren del mapa, los y las invito a asistir a la marcha para exigir justicia a Daniel Zamudio para este viernes 30 de marzo a las 19 horas (7 de la tarde) desde la Plaza Perú culminando en Plaza de los Tribunales de Concepción con una velatón. Están tod@s invitados a manifestar ¡Imposible no asistir!


    

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