Un grupo de aves se reunen en medio de la Universidad de Concepción, vienen de todos los puntos cardinales para poder volar en ella. Todos ellos son pajaritos chiquititos, excepto uno: un joven águila, que se sentía distinto de las demás aves por ser grande y de plumas fuertes. Ya reunida la bandada, deciden sobrevolar en toda la universidad para conocerse entre sí, pero el águila joven por ser distinto se sentía excluido del grupo, que tenía a partir de ese momento el deseo de retirarse de la bandada.
El joven águila, se sentía muy bajoneado en pleno vuelo; pero de pronto, uno de los pajaritos propone a la bandada un reto para ver quien era capaz de estar en la punta de un árbol y así poder llamar la atención de los humanos. El águila se sintió tentado por un lado, pero en el fondo tenía el pensamiento de que no podía lograr aquel desafío.
Él y su bandada va hacia un árbol cerca de la Biblioteca Central, y el grupo se detiene en el techo de la Facultad de Ciencias Sociales. El líder del grupo (uno de los muchos pajaritos que conformaban), invita a un primer compañero a volar y a resistir lo más que pudiera en la punta del árbol. El primero lo logró, pero a los diez segundos no logra resistir en estar en la punta y vuelve a la partida, y así, de la docena de integrantes que conformaban, unos 8 no lograron cumplir el desafío.
El grupo no sabía que hacer y se sentían super desmotivados como para volver a intentar, y el águila joven con la vista al frente de aquella punta y un reconfortante viento, se atreve a volar y a sujetarse de la punta. El resto no lo podía creer la personalidad y las agallas que poseía ese ave diferente para estar en la punta de ese árbol por más tiempo.
Como parte de la tradición de ese desafío, el ave y su bandada debe atraer la mirada de algún ser humano, y en señal de respeto y de admiración por su valentía, el resto de la bandada se estacionaron por distintas partes del árbol para llamar la atención de un humano. Finalmente, un humano que sentado en una banca de la Facultad de Ciencias Sociales y desconsolado en lo sentimental, porque perdió a alguien a quien más lo quería, vió de imprevisto esta hazaña y se elevó el espíritu y las ganas de seguir adelante, que tomó un par de fotos para no olvidar que siendo alguien distinto o hayas tenido un problema o un desamor, nunca se olvide que debemos ser firmes y valientes para seguir adelante en la vida y estar en la cima del árbol, como aquella águila joven de esta historia.
"Ser diferente, no inferior"
(Temple Grandin)
viernes, 3 de junio de 2011
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