lunes, 7 de noviembre de 2011

Cumplir 19... ¡no es nada!

Buenos días amigo, buenos días amiga:

  ¿Como has estado?, espero que bien. Javier es mi nombre y Romero lo llevo por sangre que me dio de nacer un 7 de noviembre como hoy. Los principios los tengo fragmentados porque un enemigo silencioso pudo comer parte de mi memoria, pero lo que si puedo decir es que era un niño bien loco y seco para jugar en la tierra, amaba autos de juguete y siempre me aferraba a la locura como todo niño de su edad. 

  El enemigo silencioso entro en mi a los pocos años de vida, y de ahí, la vida en mi se transformó en camino de piedras y espinos: no era bien aceptado por los demás, las pataletas me dominaban en mi cuerpo e incluso la histeria me hizo partir el corazón de niño en mil pedazos.

  La familia es la base para que apoyara a una semilla como es un hijo, sobrino, primo o un nieto. Al descubrir ellos la luz que iluminaba en medio del sufrimiento, se dieron cuenta lo importante para ellos que es tener a alguien inteligente, pero necesitado en mejorar su ánimo y autoestima.

   En la procesión de la básica tuve altos y bajos, pero me ayudaron a enfrentar un poco más el entorno y saber de lo justo y necesario para mi cerebro y gracias a los que me ayudaron pude aprender a levantarme varias veces. 

    En la media, al principio nadie sabía quien era yo. Sabía como levantarme, pero no a como valer por si mismo y para con los demás. Con el paso del tiempo y con amigos y familia de por medio, me incentivaron a ser un hombre valioso, no importando cuantos amigos tengas, sino que en cuanto talento que Dios puede derramar en mi lo tengo que aprovechar. Con todo esto, pude llegar a ser amigo de varia gente del liceo, desde el más pequeño al más humilde e incluyendo al más importante no por ser mejor amigo, por ser una leyenda y ejemplo a seguir para los que estudian en ese lugar.

      Los aplausos del público marcaron sello en mi cabeza hacia otro paso: el futuro que venía. Y Dios quizo que entrara a la Universidad de Concepción y me dio la oportunidad de cumplir un sueño de más de 12 años:  Estudiar periodismo para llegar a ser un gran comunicador. La experiencia me ayudo a ser fuerte y a ser valioso. No he ganado millones ni a recoger una monedita de oro, con el tiempo he ganado por medio de la sonrisa, el compañerismo, la cercanía y la tímida pero experimentada personalidad, mucho más que eso: el amor y por sobretodo, la amistad. 

       En este día, doy gracias a Dios y a la vida que me ha dado tanto. En haber conocido a varios que siguen,      nos hemos distanciado o ya no están con nosotros. En dar oportunidades como también pruebas como para aprender a vivir como persona. En dar las capacidades y herramientas posibles como para iluminar y colorear en este mundo gris y sombrío.

       Cumplir 19 ¡No es nada! significa que son 19 años de epxeriencia ganada y de haber luchado para ser comprendido, ser escuchado y ser valorado por muchos. Si la vida me alegra, se que los que me siguen se alegran, pero si me entristece o achaca por varios motivos, se que tendré gente que me da una mano amiga siempre, y siempre le devolveré si a alguien le pasa lo mismo, pues ese es la escencia de una amistad, de una hermandad y del compañerismo: entre todos nos ayudamos el uno para con el otro.

        Gracias a todos por existir, gracias a todos por sonreirme, por sentirse tocados en sus corazones y por haberlos tocado y entrado en los suyos, por pasarlo super y por ayudar a seguir adelante en esta carrera de la vida. Nunca olviden, como dice el título del himno de los cristianos evangélicos, hay que seguir "firmes y adelante" en el día a día y en esta vida. Firmes en mantenernos en pie en la carrera y adelante porque la vida sigue y hay que disfrutarla al máximo. Dios les bendiga a cada uno y que la fuerza los sigue acompañando siempre.

   GRACIAS A TODOS USTEDES POR TODO

 Se despide su compañero, amigo, loquillo, compadre, cercano, hermano del alma,


Javier Romero Tapia


Concepción, lunes 7 de noviembre del 2011.-

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