miércoles, 23 de noviembre de 2011

¡Falta un tornillo y dos ojos para Labbé-r el Chile que sufre!

No puedo ver por ser fiel a Pinocho

  La tarde noche de aquel lunes marcó un antes y después en el sello de aquella providencia que dio de hermanar al Santiago que dio de comer y de beber por años y años. Hace años atrás decenas de pobladores de la comuna capitalina confiaron a ojos cerrados a alguien quien quería labber las cosas de aquella providencia de una forma muy distinta. OK, ganó Hernán Labbé, un Don Juan de la política y un hombre dispuesto a servir a toda la gente de la Providencia independiente del color con que se pinte en la piña y en la coraza de músculo.

  Todo iba “bien” para la Providencia, cuando de pronto en el 2009 la gente no quería más concertados querían solo cambio, cambio y cambio. Entró un pecesito millonario a la pecera de La Moneda, y de ahí, si al momento de su ascensión se creía que iba a servir como pez para la pesca milagrosa de todos los chilenos, vino a tiritar de tsunami al acuario con sus intereses de empresario.

  Un año después, siendo el aquí y el ahora, pingüinos y no tan pingüinos se rebelan porque el pecesito millonario quería que su empresita de la moneda extienda sus utilidades a lo que no el no ve, pero que para nosotros es necesario para toda la vida como una educación pública, digna, de calidad, gratuita y sin fines de lucro y ganas de tener una hija llamada utilidad de ganancias ni a adoptar a un modelo de privatización
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   Desgraciadamente, el virus del pecesito millonario influyó a que Labbé no hiciera oído alguno a la gente de Chile, cuando meses atrás  mandó patitas en la calle a todo aquel que estudiaba y no era de la Providencia, generando un cambio de visión de parte de la verdadera mayoría: de un Labbé que iba a seguir para quedarse en un político que excede la velocidad a su derecha y hace todo a su antojo como si fuera el rey del mundo.

   De Labbé querido a Labbé odiado por más que una sola comuna, no solo porque defiende sus intereses, sino porque defiende y vanagloria su pasado como pecador de sus pecados en los años de la dictadura. Sumemosle el hecho de que su compadre que anda en prisión para cumplir más de 100 años de crujir de dientes por matar y torturar a muchos chilenos en 17 años. Hablamos de Miguel Krassnoff, el ex brigadier del que metió la pata al Labbé.

   El lunes se dio el vamos gracias al canoso alcalde, al evento del lanzamiento del libro. A Chile y el pecesito millonario les carga que un alcalde elegido democráticamente alabe a alguien  quien violó los derechos humanos durante años en la dictadura. ¡Pero nada! Labbé ya es peor –ya no sería mono, sería- gorila porfiado que el pecesito millonario. Funcionó el evento y el porfiado se hizo grillo e hizo humaco a los que funaron y repudiaron el evento, defendiendo como palomita blanca la libre expresión. Okey, lo de la libre expresión, pero no mezcles bebida con cebolla. No mezcles libertad con represión.

   La cara de Labbé contra la del pueblo que sufre. Alguien que falta un tornillo y dos ojos para ver de verdad el Chile que sufre contra el mismo Chilito indignado cansado de gorilas inflables y muy porfiados como el que incluso casi mata de un lacrimogenazo a una educada señora indignada de esta basura política en Chile. Si eres joven o ciudadano y el próximo año estás dispuesto a cambiar Chile, creo que lo más factible sería castigar el voto a gente como Labbé para que no vuelvan a hacer sufrir al Chile que quiere ver una fajita bien mejorada y sin intereses de plata ni arbitrariedades, sino con interés popular y con sentido común para mejor. 

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