sábado, 19 de noviembre de 2011

Seguí con ese empuje y que no decaiga


 Hace días atrás, en el día de mi cumpleaños, revisaba en mi Facebook los saludos que me mandaban mi gente, pero de entre ellas hubo alguien que me escribio algo en mi muro, y era ese personaje y parte de sus palabras el qué de esta columna:


Seguí con ese empuje y que no decaiga.

  Jueves en la mañana, estaba en una de esas tantas reuniones de la carrera en la que estudio, era una reunión resolutiva y existían varias visiones que hablaban sobre el panorama actual en la educación y en el movimiento en nuestro país. Llegaba el momento de decidir si sí o no iniciabamos el segundo semestre, y aunque estaba de acuerdo con la lucha, yo creía que era necesario también estudiar como para seguir adelante en mi ciclo de la vida.

  El problema que tenía era por cual opción escoger, pero por motivos personales y que no pienso publicar acá me hizo determinar el no estar ni en Concepción ni en Talcahuano (Lease como "ni lo uno ni lo otro"). Los chiquillos dudaban del porqué de mi decisión y ganaba la opción de no iniciar el segundo semestre. Tenía ganas de caer a la frustración pero al recordar esa frase...

Seguí con ese empuje y que no decaiga...

...Me hizo mantener la calma y llenar las esperanzas con que tarde o temprano luche por una mejor educacion pero que también endulze mi saber y desarrolle mis talentos. Una amiga mía se sentía complicada y deprimida por lo que iba a pasar con no iniciar las clases, pero con tan solo dar fuerza, aliento y sin pensar en dos decir aquella frase, al llegar a la plaza Perú recordaba lo que dije de lo que me dijo mi amigo y sus problemas ya no sufrían en la cabeza, se le olvidó por completo con sonrisa al viento.

Seguí con ese empuje y que no decaiga.

   Al otro día, me vine caminando o como decía siempre mi abuela, a "patibus" hacia el gran salón de eventos en el que iba a dar lugar a la titulación de compañeros y amigos como yo estudiaron no solo la media, sino una especialidad en el liceo por donde estuve 4 años de mi enseñanza. Estando ahí dentro, compartía como un rico chocolate mis nervios y ansiedad con una simpática amiga a mi lado. Iniciaba el acto, y el director daba las gracias a algunos quienes dieron valor y coraje a los profesores y gente del colegio que los vio crecer y desarrollar como personas.
   
   Pero cuando todo se creía terminado, el mismo mencionaba mis dos primeros nombres y valoraba por el esfuerzo y empuje que daba allá, en haber llegado a ser un desafío para el como para los demás y de como mucha gente me quiere por lo que soy y por los talentos que solo el de arriba me los pudo dar llegando -y de ahí parafraseo un puñado de palabras de la boca del director- "llegar a ser el personaje que es ahora". 

  Tal vez no tuve un regalo como los demás de parte del liceo que me vio crecer,  pero eso sí y lo diré con total satisfacción: Un cartón que acredita que estoy para entrar al mundo laboral, las semillas que me plantaron en mi por la familia y el liceo en mi y vieron crecer a un roble bien firme por creer que iba a ser grande y fuerte, el aplauso y el reconocimiento de parte de una familia como lo es el liceo y de aquellas palabras de parte de la cabeza de la institución educativa que alientan a empujar a uno mismo hacia arriba y adelante.

Seguí con ese empuje y que no decaiga.

  No se como rayos pasó por mi mente esta frase, aquella que me ha servido como para que soplaran vientos nuevos llenos de alegría, paciencia y esperanza para mi y de como compartir con una amiga a quien la quiero tanto ayudó a que a ella pudiera seguir adelante como yo. Los seres humanos solemos a veces frustrarnos por defecto, pero son aquellas frases y muchas otras como estas las que ayudan a abrir el corazón, a no rendirse nunca y a ser valientes adelante. El que inventó esa frase tal vez sea un loco, pero al igual que yo, ¡es un loco querido! y lo hizo sin darse cuenta que tal vez iba a ser el caldito de gallina que le faltaba a mi vida esta semana.

  Gracias amigo mío por haberme escrito en mi muro de Facebook y por decir en mi mente....

Seguí con ese empuje y que no decaiga.

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