viernes, 23 de diciembre de 2011

¡Indignaos!... con pan de pascua

Solo en Chile se detuvo al viejito pascuero. (Foto: UPI)
"Un año más para el que viene, felicidad" mencionaba la recordada vecindad del Chavo del 8 en uno de sus episodios con motivo navideño. Al parecer, la felicidad inció bien, pero en medio de tanto "progreso" se hallaba un gato negro encerrado, que con sus dientes filudos y blancos tenían las ganas de puro comer lo que es defendible por tiempo. El gato se llamaba "lucro privatizador".

El lucro fue pillado en medio de la oscuridad por lúcidos observadores, quienes se percataron que en nuestro país se trabajan con personas y no con entes. El acto dio luz cuando una universidad se percató de cómo el lucro tradiciona diciembre tras diciembre la cultura del endeudamiento entre la clase más humilde. La tele lo cubrió relatando el cuento de que no existe el fin del lucro cuando no lo es en realidad, y es asì cuando se desata la indignaciòn de muchos.

Ya en lo árabe resonaba la indignación, que con su potestad de derribar muros hizo que un 15 de mayo, los padre-patrios de España alcanzaron a definir toda la rabia mundial en un solo verbo: Indignaos. Indignaos porque la plata no te alcanza ni para una bolsita de tè, indignaos porque el doctor te limita a sanar una herida grave solo porque los privados cohiben con plata el amor al prójimo, indignaos porque los hombres de cemento, cuello y corbata quieren vender algo más precioso que el oro y mucho màs fundamental para que todo eche a andar: la educaciòn.

En este tiempo en donde se recuerda uno de los hitos respetables y recordados para el cristianismo que soporta a duras penas con el efecto del mercado y del consumo, hay gente que se diò cuenta que lo que uno quiere no es solo un regalo material -bueno, todos queremos tener algo- sino que también ver como regalo el querer a un Chile bien diferente. Un Chile en donde las transnacionales del cobre hagan felices a los que desean educaciòn de calidad, pública y gratuita regalando con más pagos de impuestos. Un Chile en donde no exista un villancico de esclavitud y de abuso laboral, sino un villancico digno y justo para todos.

Antes de empezar esta columna, jamás en ningún momento del día iba a pensar que solo en Chile unos hombres verdes de rabia detuvieran al mismísimo viejito pascuero en Santiago. Este personaje querido por chicos y grandes, era un luchador más en la causa por la educación. No tenía malicia, pues él siempre piensa en el bien de todos. Pero desgraciadamente algunos no tienen el sentido navideño de verdad, y cuando hablo de sentido navideño, hablo de no enfocarse en ciertos regalitos, sino en que el amor y la felicidad se unen para un futuro mejor en común.

Citando en palabras del colega Matias del Río, creo que los responsables de hacer tan tamaña travesura a un personaje que irradió amor cuando chicos y que ya grandes lo apalean solo porque un pez manda "no merecen recibir un regalo" solo porque se portaron bien en clases, pero mal en el jardín público.

Para los que piensen que la navidad representa mucho para la fé en Jesús, sinceramente les digo: Que Dios le bendiga, porque el envió un unigenito hijo que supo defender a los indefensos y que como ningún otro enseñó a tener fé de que todo es posible en la vida y de siempre amar los unos a los otros tal el lo hizo con el ejemplo.

Pero para los que miran el otro lado de la navidad y creen que es mentira y de que hay problemas grandes en este mundo, yo les quisiera sugerirles que se indignen con pan de pascua si es necesario, que reflexionen lo logrado y analicen lo fallado para mejorarlo para el próximo año. En estas fechas, pidamosle a Dios, a Jesús y al Viejito Pascuero a que ayuden a darnos fuerzas para cambiar este país que sufrimos todos hoy por uno mejor. Nada más. Feliz navidad para todos, pásalo bien y paz en el mundo. Cambio y fuera.

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