Por Javier Romero T.
Un día caminante me pongo y caminante lo soy,
y en medio de tanta pena alrededor
veo dos alas preciosas,
alas hermosas como recién caídas
del cielo blanco y alegrín venían.
Tomo esas alas,
y ellas amarran hacia mí,
que de mi vulgar y desabrido tinte de ropa
se transformaron todo ello
en un look fashion totalmente blanquecino.
Alas queridas ¿Porqué se ponen tímidas?
que al elevarme les cuesta reconocerme,
solo quiero saber quienes son ustedes
y llevarme a un infinito lugar
para poder gozar de un infinito buen pasar.
Veo al elevarme como aquel mundo,
que con su superioridad hacia mí se hizo bajeza de hormiga,
pueda sentirme seguro
pues escudo y adarga serían en la verdad
para emprender un vuelo hermoso a mi vida.
Con mis jeans y camisa albas voy,
con mi corazón puro y mente optimista marcho el vuelo
hacia adelante,
pues quiero vivir experiencias hermosas
y sentirlas en mi piel como nunca antes
para que eso nunca me olvide hasta mi omega día.
Volador soy como Juan Salvador Gaviota,
loco me llamarán algunos;
pequeño, inferior e imposible me llamaran otros,
pero gracias a eso mis alas se hacen fuertes cada día
para que como joven volador
yo eleve y siga elevando
y encuentre en el una estrella que me acoja
una felicidad al alcance de mi corazón.
una felicidad al alcance de mi corazón.

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