Por Pierre Benavides
El índice SAR
Diversos
estudios demuestran lo nocivo de las ondas electromagnéticas sobre el cuerpo
humano. La radiofrecuencia (RF) sobre todo las del rango del UHF (Ultra High
Frequency) y el de las microondas.
Hace
unos días un amigo comentaba sobre las implicancias riesgosas de la
radiofrecuencia (RF) sobre el cuerpo humano, en especial de los celulares,
dispositivos bluetooth, routers inalámbricos y equipos de radio de aficionados,
como los handys que también ocupan guardias de seguridad en general.
Por
su manipulación muy cercana al cráneo y en especial alrededor de los ojos, se
ha descubierto que la retina aumenta de temperatura al cabo de un rato de uso,
generando un daño acumulativo irreparable de ésta. Sin embargo mucha de la
energía (RF) es absorbida por nuestro cráneo lo que atenúa en parte éste
proceso acumulativo destructivo. (existen estudios al respecto).
La
FCC (Federal Communications Commission)
Comisión Federal de Comunicaciones de EEUU., aprueba normas y límites de uso de
los dispositivos electrónicos que usan la radiofrecuencia como elemento
principal. Uno de estos lo es el índice SAR (Specific Absorption Rate) Tasa de Absorción Especifica, que
en el fondo define la unidad de energía que absorbe el cuerpo humano. Según la
FCC esta no debería sobrepasar los 1.6 vatios por kilogramo (1.6V/Kg.).
Ahora
bien, en Chile afortunadamente estamos muy por debajo de estos límites, lo que
no implica tomarnos la norma a la ligera, o creer que estamos seguros. Una cosa
que recomiendan los manuales de nuestros celulares es leer detenidamente las
instrucciones de operación, (cosa que nunca hacemos) si nos fijamos en las
normas que la FCC exige esta la del índice SAR.
La aprobación de estas normas es fundamental para su comercialización. Nótese
que todas las mediciones son realizadas con manos libres, (artilugio con
cables) o sea el teléfono lejos de nuestro cráneo. Mientras más alejado de
nuestro cuerpo mejor, ojo con esto, el teléfono desde el momento de su encendido
está emitiendo, en menor medida eso si, una señal de RF. Los hombres no tenemos
una alternativa mejor que llevarlo en los bolsillos delanteros del pantalón,
donde las zonas nobles resultan expuestas a la radiofrecuencia, en menor medida
eso si, pero acumulativas. Ni hablar de los que lo llevan en el bolsillo de la
camisa, donde los que usan marcapaso lo tienen prohibido. ¿Por qué será?
Las
mujeres suelen utilizar la cartera, mochila o bolso, lo que a los hombres nos
resulta irritante en ocasiones, no deja de tener una implicancia benigna para
su salud. Lo más seguro resulta un estuche de cuero adosado al cinturón.
El mito de las antenas
Un
tema expuesto, controversial y mal comprendido resulta el de las antenas de
celulares. La “gente” sin saber definir los conceptos, muchas veces define por
terceros, lo que genera incongruencias en el mensaje.
Lo
que habitualmente suele llamarse “antenas de celulares” no son más que
estructuras metálicas (torres) que sirven de soporte para encumbrar en sus
cotas más elevadas las antenas de estos pequeños adminículos. Sus implicancias
en nuestra salud a esa distancia de nuestro cuerpo ésta por verse aún. ¿Qué
seria de nosotros sin los celulares?
Ironía aparte, éstas, de
aquí en adelante torres, permiten una mejor cobertura de señal, cubriendo
mayores distancias y permitiendo un mejor servicio. Cada vez que son
fiscalizadas por la subsecretaria de telecomunicaciones (subtel) por denuncias
al respeto, terminan libres de polvo y paja, y su mediática exposición por
vecinos indignados queda en nada, su asidero legal no perdura, ya que según la
norma vigente en Chile de máximos permitidos de radiofrecuencia, (μW/cm2)
micro - watts por cm², no superan los límites internacionales permitidos. Las
mediciones son concluyentes, las antenas que irradian la señal están muy por
debajo de estos niveles y su efecto en la salud humana está disminuida por la
altura donde se encuentran las antenas, o sea en las torres.
Si viviéramos en
las alturas de las torres, junto a las antenas, posiblemente si tendríamos
consecuencias nocivas en nuestra salud por el potencial carcinógeno de los
campos de radiofrecuencias producidos por las antenas de teléfonos móviles. Su
molestia y desagrado para la población deriva en algo visual y estético, junto
al riesgo de caer sobre una casa, a causa de los temporales y terremotos, cosa
que por su solida y estudiada construcción pocas veces ha ocurrido. El peligro
real sigue estando en nuestras manos (teléfonos móviles) por sus niveles de
exposición. Recién en Italia se ha confirmado un caso de cáncer en el cerebro,
debido a que su propietario pasaba más de seis horas diarias pegado al teléfono
por razones laborales.
¿Se
ha fijado en las comparaciones con viejos aparatos celulares, (ladrillos) donde
estos resultan muchas veces de mejor calidad en cuanto a señal y cobertura?
Esto
no es casualidad, muchos de estos aparatos mencionados con nostalgia, resultan
con una potencia bastante superior a los actuales, lo que genera envidia y una
comparación antojadiza, argumentando lo horrible de las actuales señales. Sin
embargo esto demuestra que los actuales terminales (teléfonos) usados están muy
por debajo de la potencia máxima permitida, generando nuestra molestia cada vez
que salimos de nuestro entorno urbano y nos encontramos sin señal.
Producto
que las señales hoy en día son cada vez más débiles, y debido a las estrictas
normas, es que se requiere de una mayor cantidad de antenas que permitan una
posta de relevos mucho mayor, por eso su proliferación en azoteas. Debido a
éste fenómeno es que existe una multiplicación de antenas en las cotas de
muchos edificios saturando visualmente el entorno cercano. Ni hablar de los
lugares eriazos donde prolifera cada día más la instalación de torres.
Para
mantener funcionando los servicios (a menor potencia) se requieren relevos más
seguidos, (redundancia) resultando una mayor cantidad de antenas (saturación)
para enlazar los troncales de las distintas compañías.
Los
routers inalámbricos, usados para wifi, también resultan peligrosos, en la
medida que no sepamos ubicarlos físicamente. Muchos de estos se instalan sobre
la mesa del computador maestro que ocupamos, casi a la altura de nuestros ojos.
Estos routers emiten en rangos de microondas, igual que los celulares. Su daño
acumulativo esta dado por la distancia al cuerpo humano, mientras más lejos de
nuestro cuerpo se posicionen, mejor. Su óptimo uso se encuentra seguido por
advertencias en la parte inferior de la unidad y en las instrucciones de
manejo, en las cuales casi nunca reparamos. Una forma de cuidar nuestro cuerpo
de ésta exposición permanente seria instalando el router inalámbrico sobre una
repisa lo más alejado de nuestro cuerpo, ojalá en altura. Esto disminuirá
ciertamente nuestra exposición a la radiofrecuencia.
Pero
usted ¿sabe cómo hierve un vaso de agua dentro del microondas? anímese y
haga la prueba, las moléculas son
aceleradas de adentro hacia fuera, haciendo hervir el agua producto de la
radiofrecuencia, en éste caso microondas. Nuestro cuerpo ésta constituido en un
70% por agua. ¿Preocupante no?
Existe
mucha información sobre las incidencias de la radiofrecuencia sobre el cuerpo
humano y en especial la generada por los teléfonos celulares y aparatos
relacionados. Sin embargo nada concluyente aún, salvo lo ocurrido en Italia
recientemente. La verdad que seria escandaloso admitir que éstos directamente
producen cáncer, por eso existen normas a las cuales estos aparatos se
adhieren, el leer éstas, es nuestra responsabilidad. Lo más dañino sigue
estando en nuestras manos, a nuestro alrededor, por eso le recomendamos que use
los adminículos y herramientas que sugieren los fabricantes de los aparatos en
las instrucciones, como la utilización de manos libres, la función de altavoz
de nuestro móvil y fijarnos en la ubicación del router inalámbrico que tenemos.
Todas acciones sencillas de nuestra incumbencia y responsabilidad que nos
llevan a decirle que… cuide su salud.
Hasta la próxima.
Pierre Benavides. Octubre
2012.
Algunos links de interés relacionados con el tema:
http://www.24horas.cl/tendencias/ciencia/tribunal-italiano-culpa-uso-del-celular-como-causa-de-tumor-cerebral-de-innocenzo-marcolini-355477
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