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| La tía Bachelet, según la pluma de Francisco Zambrano (Frangles) |
Señoras y señores del público: las situaciones que encadenan a mi patria natal en estos días me obligaron a analizar y hacer entender de lo que sucede a una señora, que siendo doctora de profesión ha pasado de ser una panelista en las hojas de la revista Miss 17, pasando a ser ministra de Salud, rompiendo esquemas de género al ser la primera jefa de Defensa del gobierno de Ricardo Lagos. La atracción hacia la gente por su sonrisa que acompañó con un "Estoy contigo" fue lo que millones de gente votaron y lo entronaron como la primera presidenta elegida democráticamente de Sudamerica... hablo pues de la señorita Michelle Bachelet.
Bachelet, de apellido extranjero pero de corazón a la chilena. Nunca puedo olvidar que ese jingle pegajoso sonaba en muchas partes y su rotura de esquemas en la clase política (entendiendo que antes lo intentaron antes Sara Larraín -independiente- y Gladys Marín -comunista- con rotundo fracaso) cautivó a la gente que quería que ese poder que hizo retornar a la democracia hacía más de 10 años entonces se mantuviera por los enormes logros que ilusionaban a la mayoría.
Ascendida ya al trono de La Moneda, la tía Michelle propuso crear no solo reformas, sino el continuísmo a las reformas hechas por su camarada de partido antes. Hablamos de cambios en la salud, la mejor apertura al enfoque cultural que se vivió en tiempos de la neodemocracia, progreso, progreso y más progreso y por sobre todo, la necesidad y el derecho a que las mujeres (sus amigas, familiares, vecinas, conocidas y no tan conocidas) fuesen respetadas en el país.
¡Ya cayó la primera bomba! "¿Cuál bomba?" decía la tía... el día en que los pingüinos que vivían peor que en la Antartica se rebelaron para que la educación fuera de calidad. La llamada Revolución Pingüina fue el primer dolor de cabeza: ella acuartelada de ver tantas sillas y mesas apiladas en los liceos, colegios e incluso escuelas de todo el país. La intransigencia le vino al corazón y no acogía nada cuando invitaban a tomar té sus sobrinos políticos a hallar soluciones para los problemas estructurales en la educación. El resultado, mantuvo la LOCE (Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza) poniéndole su peluca rubia, unos lentes, una bandita presidencial y un vestido blanco y bautizarlo como LGE (Ley General de Educación).
¡Presi, presi, ya cayó la segunda! "¿Y cuál será?" preguntaba en directo la tía... la muerte de dos peñis mapuches y la represión que sufrieron los que estaban en contra de las termos y de proyectos que tales como la Pascua Lama fue un juego a escondidas para obtener riquezas a cambio de calentar más la tierra, los pescadores que sufrían las pérdidas de su cuotas de pesca artesanal. En fin, el fantasma de Pinocho se posesionó sobre ella (y eso que por haber sido "luchadora contra la dictadura esa", no quiso por nada del mundo ir a ver al finao cuando estaba en caja de caoba) y no hizo nada para deshacer de toda esa peste ochentera -hablo de la mala manera de hacer democracia-, hecho que años después todas esas cochinadas a escondidas iban a traer consecuencias graves para la opinión pública.
¡Oyeeee, ya cayó la tercera bombaaaaa! "¿Y qué tiene eso, mijo?" cuestionaba emputecida la tía... el día en que la Pachamama (madre tierra en aymará) se enloqueció y se movió al rítmo del baile un 27 de febrero del 2010, pocos días antes de que el pez payaso convirtiera el palacio en pecera. Al poco rato, no acogió ningún llamado de atención ni de los yanquis, ni menos de los expertos locales de que un tusunami (léase tsunami) iba a botar pueblitos, ciudades e incluso a matar vidas, y ¡sorpresa! todo fue dar vueltas y vueltas hasta que avisó bajo protocolo de emergencias cuando era demasiado tarde y medio Chile ya estaba con miedo y un tremendo desconcierto y descontrol psicológico y social. Sus 12 discípulos hasta hoy no están libres de haberles manchado con sangre la ineficiencia con que hicieron para enfrentar una emergencia monstruosa en la cual todo el maldito "Chilean Way" se rebosó como el vaso lleno y se generó ahí, la indignación total.
Hoy, tras pedidos de matrimonio (con anillo incluído) y mucho trabajo en solitaria como presidenta de la ONU Mujeres, vuelve en cara de cordera enmudecida: absorbida por la espiral de silencio de mucha gente que ya no la cree, y otros que lo critican porque como decimos popularmente (con el patrocinio de los también inoperantes políticos de derecha a quienes nos contagiaron en opiniones) "la culpa es del gobierno anterior". Volvió como la (con el respeto que debo hacia las mujeres) perra arrepentida, con su mirada tan tierna y serena, con su corazón partido por su país y sus manos entre las demagogias. Ya prometió hasta ahora que como "Doña Programa" piensa decir chao al lucro y decir "hola educación gratuíta", pero cuando declaró que...
"¿Por qué yo no voy a pagar la educación de mi hija? Esto es una opinión mía, porque es regresivo que quienes puedan pagar no paguen. Creo que no se trata sólo de gratuidad en abstracto, sino de una sociedad solidaria, quienes pueden, coloquen para quienes no pueden, pero creo en la gratuidad como concepto."
“Personalmente creo que yo que puedo pagar la universidad de mi hija, no sería justo que a mí el Estado me pagara la educación de mi hija”
(Michelle Bachelet, en acto de presentación de su equipo de campaña el 8/4/2013, citado por biobiochile.cl en la misma fecha)
...ahí quedó la escoba, o mejor dicho, se rompió el espejo brillante. La tía vuelve con la demagogia entre sus manos, mezclada con una letra chica que le causa acidez al clamor popular. Una anecdota nada que ver: Cuando saliò presidenta, conocí a su hija menor: Sofía, era una muchacha muy linda y de mi edad (tenía en esa época unos 13 o 14), y aunque ustedes no me crean ¡Pop! se convirtió en amor platónico, pero eso fue pasajero.
Y ahora, ya estando en la universidad, con otra mente, con otros objetivos, al leer esas declaraciones, yo me preguntó: ¿Qué dirá la Sofía de lo que dijo su madre? ¿La creerá, se sentira orgullosa de su mamá o simplemente se rebelará a esos ideales manifestando en las grandes alamedas o transformándose en alguna vez dirigenta estudiantil? Yo pienso que lo tercero, yo estoy seguro que Sofía al igual que muchos de nosotros como estudiantes, trabajadores, pescadores, personas está consciente que la educación es un derecho para todos y no un privilegio, es un bien público a la cual se viene a estudiar, a crecer, construir, luchar para que el mundo y nuestra patria SIN necesidad de que nosotros y nuestros padres la paguen, solo podamos estudiar y podamos ser sabios, inteligentes y solidarios con nuestros prójimos siempre. Así que por si lees esto, te recomendamos que pienses bien en qué quieres convertir a Chile, y si -parafraseando lo que dijo Jorge González en Ñavi (Viña) 2013- si ella no cambia la Constitución, no cambia la educación o no deja de reprimir y atacar al pueblo mapuche, entonces que no se lance a candidatear, quédese en donde está ahora y no venga a dar vueltas de nuevo.
Es facil decir "Que vuelva Bachelet", pero es dudoso que tengamos de nuevo más de lo mismo. Esperemos que mañana no se encuentre poseída por el espíritu de la recien finada Margareth Thatcher. ¿Estoy de nuevo con ella? Lo dudo, y es seguro que no.

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