jueves, 22 de agosto de 2013

¡Esto debe salir por la televisión!


A pocos días de que se cumplan 40 años del nefasto Hiroshima Chilensis, ya de a poco la verdad y la memoria salen a la luz pública. Ya en los primeros años 90 reportajes hablaban de reconciliación, en el 2003 recuerdo que "Secretos de la Historia" se hacía saber cómo era en resúmen la dictadura entre 1973 y 1990, y hoy acercando a este anti-hito histórico, varios actores más en los medios se suman paradójicamente en un gobierno de derecha con condiciones que no diferencian -según muchos- de aquella época gris oscura.

Claro está que los canales muestran de uno u otro formato, lo que realmente pasó en aquellos años, siendo La Red quienes por medio de entrevistas en su estelar ancla, han causado revelaciones hacia las redes sociales por los detalles jamás contadas. Pero en realidad, dos hitos han marcado roncha en la opinión pública, no solo por los protagonistas, sino que por el contenido que se creía iba a estar perdido. Vale decir, se primó al objeto que al sujeto.

Con un actor -de profesión- muy sincero hasta en comerciales, conduce un éxito como "Chile: Las imágenes prohibidas" en Chilevisión. La gracia honra su nombre: Son imágenes captadas por retrosatélite y que por 17 años permanecieron guardadas curiosamente en alguna bóveda de un canal de la competencia. Ciertamente la crudeza era pan de cada día en manifestaciones y rutinas diarias a lo largo de Chile en esos años, pero lo que más se sostiene son los testimonios en video o en vivo de gente quienes fueron afectados, lo que genera en sí mayor valor.

Pero no faltaban quienes dicen que dichas imágenes prohibidas causan división y odio... farso, farso, farso. Es historia, y sin ella, la historia que conocemos (en concepto) no existiría, lo cual demuestra mucha ignorancia o negación a saber que con sangre y humillaciones se cometió fuerzas militares y sus cómplices sean nacionales como otros fuera de esta fajita. En otra ocasión hablaremos al respecto.

Cuando se opina sobre la tele, no se culpan a los periodistas en nada, sino que quienes bajo platita y algo de interés deciden qué mostrar y quienes no a fin de que nada pase o los televidentes se laven el cerebro con tal de quedar como zombies babeando. Y la verdá, es que algunos están dando justo en el clavo ahora (resucitaron) el sentido de comunicar lo que realmente pasa. Bueno, El Informante fue una excepción a la regla de la TV en Chile junto a las Imagenes Prohibidas. 

Es más, se le felicita el acierto que tuvieron a Astorga y su equipo periodístico por el hecho de mostrar in situ el debate entre Cheyre y Ledjerman por sobre los casos de niños secuestrados durante la primera patita de la época de Pinochet. A medida que avanzaba el espacio, el ex-general justificó su acción en forma implícita declarando que todo lo que dijo fue escrito en las sesiones judiciales, además de sentirse orgulloso, ya la gente no confiaba mucho en lo que él decía. Alguien se avispó y se acordó que el caballero dirigía de guaripola en el SERVEL, es decir por años dominaba el arreglín electoral. Punto final, la presión de la gente hizo que renunciara de su cargo y salió ganando el mismo programa por su acierto comunicacional. Cosas como esas hacían falta en el desertificado campo televisivo, y se espera que más iniciativas ayuden a florecerla.

Otros seguirán los caminos que empezaron a marcar, y claro, es probable que llegó para quedarse como puede que no, ya que el actor a quienes debemos son los pequeños comunicadores quienes bajo intentos de censura y presión policial como lo sucedido en casi 40 años, realizan con poquitos medios y herramientas la canción valiente que muy pocos o nadie se atreven a hablar. Es cosa de verlos en la Internet a cientos de personajes que muestran realidades, las cuales mientras no muestran son nuevas y prohibidas. Solo basta que así como un Agüero con su Diario de Agustín y un Patricio Guzmán con sus documentales, seamos capaces de decir que la verdad, la memoria y la participación democrática de verdad sea como dijo un gallo en plena represión ¡Debe salir en la televisión! Aunque les duela.

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