miércoles, 20 de abril de 2011

POCA PARTICIPACIÓN ELECTORAL JUVENIL: ¿Hacia dónde vamos los jóvenes en Chile?

    Hace algunos años atrás, nuestro país vivía un momento trascendental para definir quien sucedería la banda presidencial: Estamos hablando de las elecciones presidenciales del 2009 en donde millones de chilenos con derecho a votar en un local asignado tenía la oportunidad de poder opinar con tan solo un lápiz y un papel. Pero hay jóvenes que no tienen animo alguno como para votar en una urna y piensa en que nuestro país no se construye con política partidista sino con personas, entonces, si este joven no vota ¿no participa en la democracia?

    Mi respuesta a esta pregunta es un rotundo no, ya que hay una diferencia entre lo que es ciudadanía y democracia. Según la constitución, para ser ciudadano en Chile, como requisitos debes, lógicamente ser chileno (ya sea por derecho de sangre, derecho de tierra, o extranjero nacionalizado), tener mínimo 18 años y no haber tenido pena aflictiva. Como derechos posees primordialmente el de sufragio y de participación. Pero la democracia no necesariamente es ni ha sido la elección de un representante, es un acto en que personas con amplio criterio formado construyen su parte y comparten para con el entorno que rodea dentro de una sociedad. A esta forma de democracia la llamo construcción de ciudadanía o construcción social o asociativa.

    Esta forma que se generó en la Grecia antigua y que fue obscurecido por mucho tiempo, es una vía no tradicional (distinta a las elecciones) en donde el joven chileno va tomando fuerza teniendo en cuenta que el ciudadano no debe opinar cada cuatro años y el resto estar en la casa sentado como estatua sino que la base de la democracia es el de actuar para el bien común en Chile. Algunos lo hacen participando en un grupo de interés común, otros participan en el desarrollo de decisiones locales y comunitarias y otras solo en el actuar para un cambio transformacional a nivel, local, regional, nacional o mundial. Pero cuidado, que uno siga a un partido político es una decisión bien respetable, pero hay que darse cuenta que la política no manda en la democracia sino que las personas son las que construyen democracia con sus manos, pero eso tampoco quiere decir que recurramos a la violencia usando bombas caseras como para boicotear a una persona, la democracia es y ha sido constructiva si entre todos sabemos manejarla bien.

    Si bien la población en Chile se envejece y en los últimos años las encuestas y estudios arrojan como resultado la baja participación juvenil en las elecciones, el problema grande que existe en este tipo de influencias es la opinión fría que mandan los adultos cuando un joven no vota y participa en otras instancias, tachando desde anarquistas hasta comunistas. Este problema debe ser resuelto si primero el adulto debe entender que el joven está forjando su ciudadanía con una vía distinta a la política y con sus propias manos y segundo que los jóvenes pongamos oído a la experiencia que nos pueda dar los adultos para ser mejores personas. En fin, si entre los jóvenes y adultos tuviéramos capacidad de escuchar, trabajemos codo a codo, el uno para con el otro o, mejor dicho interactuar y cooperar podríamos construir colectivamente un mejor Chile democrático para todos construido con nuestras propias manos, por todos. 

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