miércoles, 12 de octubre de 2011

La indignación y la porfía se enfrentan en la plaza de toros

   Como las corridas de toros en España están por morir, con el favor y la sugerencia de la federación de corridas de toros de España me ha permitido dar referencia a una plaza de toros en Chile ¿y para qué? me preguntarán, pues solamente para analizar de lo que pasa en nuestro país en estos días.

   Actualmente sale de la jaula el toro de la indignación que ya se siente tremendamente rabioso y chato de tantos electrochoques recibidos de la burocracia. Cuando este toro sale lo abusan de alimentar el odio, la rabia, la impotencia, la injusticia y la mentira que lleva día a día, y a la vez quedando traumado de miseria solo porque supuestamente nació para ser esclavizado y para causar temor.

    Y al frente de la cancha de la plaza, se encuentra un maho español, galancete y operado del botox gracias al poder del dinero por sobre la madre tierra. Me refiero a Sebastián Piñera, claro. Y la multitud comienza a ver el enfrentamiento masivo: Cuando el toro mufa diciendo salud gratis, Piñera dice "Pague en Isapre, es lo mejor"; Cuando el toro dice agua de calidad y gratis, el canoso responde "Las acciones del Estado en Essbio y Esval serán vendidas".
 
   Pero cuando de educación se puede tratar, el toro pide educación educación de calidad y lo niega girando su cabeza; si el toro pide educación pública, dice no y cuando el toro intenta cornear al torero, Piñera pincha al cuerpo del toro un dardo verde a la cabeza del  bravo ternero dejándolo con una herida estilo  bomba lagcrimógena.

   El toro indigao' permanece firme en cuerpo, pero probablemente débil en su espíritu propone al torero "educación gratuita para todos" y el maho responde con un NO porque "los pobres tendrían que pagar a los más ricos la educación gratis" y añade que tenía que defender sus intereses de empresario y no de la gente.

   Con esas palabras, las millones de fibras que componía  ese toro  se tiñeron de furia y el torero Piñera se convirtió en un un mono porfiado que cada  vez que intentaba mufar "quiero educación gratis ¡ahora, dije AHORA!" con tal de cornear la imágen del mandatario, el insistente y resistente al filo de los cuernos del toro vacilaba sin parar con un "no" rotundo.

   Esta comparación, por muy loca que se parezca, suele coincidir mucho con la realidad que afecta al país. Creo que es necesario  que al toro indignado que a la vez se encuentra desgastando fuerzas por las puras, debería descansar un poco, consumir algo de alimento y reflexionar en que débil estamos como a ese toro, con tal de volver a la pelea con fuerza y ser capaces de dar ideas mejores sobre un futuro mejor no solo para esta generación, sino para los que vienen frente a la porfía comandada por un simple mono porfiado que no escucha a lo que Chile realmente necesita y si a lo que el conviene lo que que cree que diga la mayoría.

   ¿Volver a clases? es posible, si bien independiente de toda postura que podamos tener frente al tema de la educación, se consideraría posible el retorno a clases, pero con la condición de que se compatibilice las corridas de toros como buenos toros indignados que somos, pero que a la vez de juntar rabia, seamos pacientes y pacíficos como lo solemos demostrar en el lado positivo de cada marcha como secundarios, universitarios, ciudadanos y con algo de educación, por lo menos. De lo contrario -perdona la contradicción-, no vaya a ser que la rabia del toro llegue al máximo  y cuando el mono porfiado sufra un pinchazo, se desinfle y llegue a ser muy tarde para lamentaciones y arrepentimiento frente al clamor popular, porque en vez de lanzar rosas al torero guapo ya se  están tirando tomates y huevos a un simple, porfiado e impopular presidente.

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