martes, 2 de julio de 2013

Nueva Providencia, se abre una nueva y ancha Alameda.

¿Esta historia continuará o se acabó al final? Esta duda
la ilustra Fiestóforo (Fuente: Fiestóforo)
La ciudadana y alcaldesa Josefa Errázuriz tuvo entre sus planes antes de llegar a serla por el apoyo popular en elecciones municipales, cambiar una de las principales arterias que componen la comuna periférica de Santiago. Hoy se pudo ver en forma de concejo municipal el triunfo de un cierre a uno de los capítulos más intensos que le tocaron vivir a varios habitantes que transitaban por ahí. El cambio de letreros se hará a finales de julio y hasta comerciantes pueden cambiar sus domicilios a Impuestos Internos por Internet.

En plenos años de oro, la avenida se llamaba Nueva Providencia. Una hilera de asfalto que cruzaba una decena de cuadras y que gozaba de plenitud entre el comercio y el buen vivir en quienes lo habitaban. El puntó que se fue a negro ocurrió en 1980, cuando el entonces alcaíno recibió algún chantaje de acuerdo con Pinochet de tal forma de cambiarla y hacer un homenaje creyendo que el 11 de septiembre del 73 (pronto a cumplirse 40 años) fue lo mejor para el desarrollo y crecimiento estilo Friedmann.

Recuerdo cuando ví aquel reportaje en la tele que hablaban sobre los cambios de nombre a las calles. Si vemos la diferencia entre una avenida Violeta Parra en La Pintana (ex-Francisco Franco, el padre del facismo español y la derecha moderna) y la de la ahora Nueva Providencia, son solo cuestión de opiniones y conciencia entre dos mundos distintos pero apegados a una gran capital de cemento y hormigón. Una evidencia de ella de los Providencianos, se ve en los dichos entre quienes aprobaban y quienes estaban en contra.


Hablando de ello, el triunfo encendió los ánimos de forma muy especial a los detractores, siendo gran parte de ellos romanticos y calcetineras por ese emperador gris que rigió con la campaña del terror y miedo por años. Que argumenten sobre que vuelven a dividir, que se abrirán heridas, o que como dijo un tal Labbé cambiar el nombre por el de su "héroe" son solo discursos de transnoche que nada comparten con gente que   poseen dos perspectivas: hay aquellos que apoyan el cambio para cerrar las heridas profundas que les tocaron vivir por años con o sin fuerzas especiales y otros quienes no están ni ahí en la historia y solo quieren vivir en paz caminando y laborando, las cuales en conjunto se suman en un drástico cierre de polémica para avanzar al futuro.

Ahí están, ellas eran unas de las calcetineras quienes protestaban contra
el cambio de nombre a la arteria providencial (Foto: La Tercera)

Es muy valorada la iniciativa, ya que permite de a poco abrir alamedas de libertad tal como había predicho Allende antes de morir. Fue hecho con valor ciudadano y respetado desde el más pequeño al más anciano y del que estudia y al que trabaja. Cualquier intento de refutación con argumentos vagos, sería como aquellos discursos de personalidades que no les interesarían que en Chile haya educación gratuita y de calidad para todos.

Se espera que esto llegue a ser inspiración para otras comunas en Chile a tomar estas decisiones de ser necesario, además de no olvidar de dónde venimos, porqué estamos aquí con las injusticias en nuestras narices, y dar a entender hasta a los padres de los cabros que luchan en los liceos de esa comuna (ellos amenzaban con sacar a sus hijos de la educación pública) qué es lo que se necesita el país para no llegar a estos exabruptos generados por los poderosos y mafiosos de siempre. Si no me cree, averigüe y pregúntese qué es lo que se hace en Argentina o Alemania para barrer el mal sabor del pasado y memorizando el sufrimiento de millones para no volver a cometer errores y seguir adelante construyendo realidad social entre personas como protagonistas de una nación entera e incluso, de una simple avenida.

Este caballero dice: Usted señor serás llamado ahora bajo el nombre
de Avenida Nueva Providencia. (Fuente: Cooperativa.cl)

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